Juventud, divino tesoro, de Rubén Darío

Juventud, divino tesoro

Juventud, divino tesoro,
¡ya te vas para no volver!
Cuando quiero llorar, no lloro
y a veces lloro sin querer.

Plural ha sido la celeste
historia de mi corazón.
Era una dulce niña,
en este mundo de duelo y de aflicción.

Miraba como el alba pura;
sonreía como una flor.
Era su cabellera obscura
hecha de noche y de dolor.

Yo era tímido como un niño.
Ella, naturalmente, fue,
para mi amor hecho de armiño,
Herodías y Salomé…

Comentarios

Publicar un comentario

Entradas más populares de este blog

Incrustando Proyectos de Scratch

Sitios web de 5° A - MB

Qué hizo Francisco Antonio de Zela